martes, 24 de abril de 2012

POETAS DE LAVIANA

   El libro Poetas de Laviana algo tiene que ver con Tiraña, dado que su autor es natural de este valle,antaño habitado y en la actualidad prácticamente vacío.

De todos modos, el autor del libro POETAS DE LAVIANA es natural de Tiraña, de donde ha escrito otros libros,algunos de interés histórico, como  "Tiraña, abril 1938". o "Historia de una Leyenda",además de otros títulos. Ahora con este  nuevo libro,  el autor,que no niega su cuna pobre ni su infancia sin pan, honra  su lugar de origen, o sea, Tiraña, llena de leyendas, de historias y de silencios.

Puesto que el libro en cuestión trata de poetas, y puesto que el autor es poeta, Tiraña también debe sentirse orgullosa de contar  con que el autor sea natural de este valle; no obstante que  no resida en él.

POETAS DE LAVIANA constituye una emotiva antología de autores y obras que hasta ahora no existía.Lo que ha logrado hacer el autor bien merece que no se quede en silencio. Los poetas, que también necesitan comer, vivir, alentar, seguir adelante, bien está que de ellos se digan sus libros y se digan sus  versos.

Nosotros decimos desde Tiraña., Historia y Leyenda, que algo significado tiene para nuestro valle  el que su autor sea natural de Tiraña.

sábado, 3 de marzo de 2012

¡ADIÓS A MANOLIN VARELA !

Imagen de Manolín Varela
que tuvo bien enviarnos hace unos años.

Manolín Varela Vila, tenía 5 años menos que nosotros. Pero fuimos a la escuela juntos, allá por los años de miseria posteriores a la guerra civil. Eran los años el 40. había nacido en Cartagena. Su madre, Micaela, casada con Onofre Varela, que había sido mecánico con la Marina de la República, desapareció un día. Su esposa e hijo vinieron a la casa paterna de los abuelos de Manolín,al que cariñosamente la llamábamos El Patatu. Era un niño al que todos queríamos. En cuanto al apodo le venía por que era referencia local de sus familiares; por lo cual perdimos disculpen la cita, pues es simplemente una referencia y no ánimo de molestar.

Pasaron los años. El buen sentido de la madre de Manolín, ante la difícil situación en que vivía en Tiraña, sin futuro ni esperanza, volvió a su Cartagena. Y, al pasar los años, las bifurcaciones de nuestras vidas, tomaron rumbos distintos, vivieron sus situaciones, mejores y peores; unos y otros enraizando aquí o allá, siempre buscando nuevos rumbos y haciendo cada cual su vida...

Pasaban los años, sí. Un día en la Revista ALTO NALÓN publicamos una vieja foto de la escuela de Tiraña, donde en primera fila estábamos los más pequeños,los más débiles y los más desvalidos, entre los que estaba Manolín Varela, mucho más pequeño que los demás; con los pies colgando...Hice mi comentario sobre aquella foto e hice referencia a Manolín, del que ya hacía muchos años, muchos --entre 50 y 60 o más, acaso -- que no sabíamos de él.

Algunos meses más tarde alguien nos llama al teléfono, desde Cartagena. Era Manolín, Manolín Varela Vila, que había recibido por medio de su prima Maritere un ejemplar de mi revista. La alegría de escuchar aquella voz lejana pero a la vez cercana de Manolín nos llenó de alegría.Me contó muchas cosas. Entre otras que su salud estaba afectada; que tenía que tener cuidado...

Le envíe algún libro mío, entre los que estaba "Los que no volvieron", que trataba de los mineros muertos en la mina, donde un tío de Manolín, Tomás Varela, hermano del padre, también murió bajo tierra. Me llamaba algunas veces; hablábamos. Incluso le manifesté que tal vez fuese hasta los Alcázares de Murcia y así iría a verle a Cartagena. Pero no hubo tiempo.
Manolín, con amigos de Tiraña, de pie, en el centro,
entre Talo y Pepe Montes, sobre 1960

Este pasado día sábado 3 de marzo nos dan la noticia de que había muerte, precisamente, el jueves, día 1 de marzo de 2012, a los 73, recordando mucho --como nos lo refiere su hijo Manuel. a todo lo de Tiraña, a los amigos y a los conocidos. Siempre tuvo afecto a Tiraña, por eso visitó este valle varias veces.
Conocidos fuimos nosotros, que estuvimos en contacto con él, precisamente reconociendo que el Valle de Tiraña está hoy vacío de habitantes, unos por estar ausentes y otros porque han muerto, como ahora el bueno de Manolín Varela Vila, que se ha ido con su madre a la tierra cartagenera, donde no sin muchos sacrificios fueron saliendo adelante. Para aquel lejano amigo de la infancia, que supo--como supimos tantos-- lo que fueron las calamidades de la vida, vaya nuestro recuerdo de afecto y vaya asimismo a sus familiares nuestro sentido pésame por el fallecimiento del bueno de Manolín, Manuel Varela Vila.Amigo desde tantos años atrás. --AS

viernes, 17 de febrero de 2012

EL VALLE DESHABITADO

San Pedro de Tiraña,cuando no
había coches

La realidad es la que es y no hay que darle más vueltas. Los tiempos de hoy son distintos a los de ayer, cuando el valle de Tiraña estaba total y absolutamente poblado. No quedaba ni un caserío vacío, y hoy lo está todo. Inclusive los pueblos mayores se han quedado desiertos, como Carbayal, Ordaliego, Conduelo, La cerezal...Ayer había ganadería, había interés en mejorar la vida, que por otra partes, estaba bastante precaria.

"Los que habitaron el valle" es una aportación nuestra a Tiraña, de la que pretendemos hacer u
na publicación entre gráfica y literaria.La molo es que, tras medio siglo de irse despoblando el valle, muchas de las familias que habían han desaparecido. Ya no hay a quien recurrir para recabar información. ¿Y qué se puede hacer para que estos poblados vuelvan a revigorizarse, vuelvan a tener vida, a sentir en ellos voces humanas?
Vecinos de Tiraña.,en 1954
Los Gobiernos de España, antes de procurar sostener estos predios rurales, librándoles de impuestos y contribuciones, hizo todo lo contrario, de modo que forzó a pagar contribuciones, impuestos, tasas y demás imposiciones, que muchas veces, después de trabajar en el campo, no lograban recaudar lo suficiente para pagar las contribuciones impuestas. Es decir, que el propio Estado, con sus derechos a exigir impuestos, tal parecía que forzaba a que los habitantes de las aldeas, del campo, de los predios campesinos a que salieran pitando, abandonando aquello que siempre fue sostén de unos y otros.

De tal modo, lo que ocurre hoy en España, con el abandono del campo, es casi un drama.Y los gobiernos, de ayer y de ahora, no acaban de tomar medidas para evitar semejante sangría. Si no tiene ideas, que los busque. Si no es capaz a evitar el éxodo del campo a la ciudad, que busque la forma de evitarlo.Que suprima los impuestos agrarios,que favorezca a quienes quieran volver al campo, a habitarlo y a sembrarlo; que, en vez de tasas, que ponga incentivos, que estimulen con ayudas a quienes, sin trabajo en las poblaciones, busque el modo de vivir de y en las aldeas, favoreciendo la vida en ellas, auspiciando el desarrollo agrario...

Algo así habría que hacer. Y, de no hacerlo, seguiremos viendo que los pueblos, como el Valle de Tiraña --que es un ejemplo de muchísimos otros lugares--acabarán muriendo por si solos. O sea, más muertos de lo que ya están.
Mocedad de Tiraña,en 1950

martes, 20 de diciembre de 2011

LÁSTIMA DE VALLE

Impresionante imagen de 1915.

Tiraña no es distinta a otras comunidades de las cuencas mineras: se van quedando vacía. Los distintos poblados del valle, se ven desiertos, tristemente desiertos. Los que habitaron el valle, o han muerto o se fueron.

La realidad es esa. Las personas buscan asentarse allí dónde mejor cuadre. Tiraña que fue una de las entidades de mayor población de Laviana, hoy es un territorio sin esperanza y sin futuro.

Bien es verdad que el caciquismo siempre tuvo asiento en este valle. Un caciquismo aldeano, pero caciquismo al fin y al cabo. Burdo y torpe.Gente así hicieron que el valle fuese perdiendo calidad.
Los necios que hubo, perjudicaron a muchas familias. El luto que se extendió en abril de 1938 donde 13 personas fueron asesinadas, fue causado por los caciques de entonces.

Esa historia,aun cuando el pueblo quede desierto y vacío, no se olvidará jamás.
El Campurru, de donde era natural
el industrial minero Cándido Blanco

Ya sé que hay quien me reprocha que diga estas cosas y que no aplauda le necedad de algunos personajes ramplones y toscos, que siempre hubo, que, con tal de haber tenido el cargo de vigilantes de mina, ya se creían todopoderosos. Y eran tan faltosos que hasta creían que las alpargatas únicamente las había en Nava.


¡Menudos percales que conocimos en nuestra infancia en este valle! Se auto-nombraban zorros, porque mascullaban sus expresiones. o porque no miraban de frente al vecino, o porque obrando así, se les juzgaba más astutos. Astutos son los raposos. Y son raposos.

Recordamos de algunos zoquetes el modo que tenían para hablar con el cura, para aceptar como sagrado lo que manifestara, aunque fuese una barrabasada, que, por serlo, la reían como gracia algunos meapilas del pueblo. Ello fue que así acabó todo. Ahora ni cura hay. Y además, el patrimonio existente del obispado, que era del pueblo, ha sido vendido. La Iglesia, como no hay habitantes para sacarles los responsos, ni para que aporten a la fiesta de San Antonio, os dones para subastar y entregar al cura, se deshizo de todo.
Fiestas en 1954. Esto ya es solo recuerdo.

O sea que ni cura hay. Las escuelas que hubo, se han clausurado todas. Los comercios, cerraron los chigres, lo mismo, Las casas, la que no cerró ayer, cierra hoy. Y así va todo. Sin embargo, todavía hay gentes ilusionadas con ver rehabilitarse este valle, y sueña con volver a verlos pueblos llenos de vecinos. Y abundancia de ganadería... O sea, hay quien sueña todavía.

sábado, 23 de abril de 2011

MEMORIA E HISTORIA

Familiares de las víctimas que yacen
en la Fosa Común, de Tiraña, en 2011

Memoria histórica o memoria familiar, no sé. Lo que sé es que este pasado 21 de abril en Tiraña, como cada año en esta fecha, acudieron diversas personas a rendir memoria, recuerdo y homenaje a trece víctimas de la represión que fortaleció, por el barbarismo, a los llamados nacionales, los de banderas al viento, montañas nevadas, camisas nuevas y nuevo amanecer...que tardó muchos años en hacerlo, pues la oscuridad fue mantenida en España muchos años, después de dar por terminada la Guerra Civil.


El 21 de abril de 1938, la llamada Bandera de Lugo, además de otras fuerzas represoras, ciegas de saña y odio, algunos caciques del lugar compuestas por falangistas, amén de otros uniformados, detuvieron y apresaron a casi una veintena de personas, de entre las cuales trece fueran las ejecutadas a las cuatro de la tarde. El espanto fue en Tiraña. Y las víctimas, sin ningún delito punible. Mineros, carreteros, labradores y amas de casa,incluso dos mozas que rayaban los 2o años.


Soli, nieta de José Casorra,
ante la fosa común en que yace su abuelo.

Los nombres están sobre la lápida, que por fin se pudo poner sobre la fosa común, después de la muerte de Franco, el Generalísimo, el gran estadista,el elegido por Dios, según la Iglesia decía y bendecía, porque antes, ¡pobre de aquel que osara ponerle un ramos de flores a los muertos asesinados en aquel lugar! Perseguido era y las consecuencias pagaría si era descubierto. Pues, a pesar de todo, de vez en cuando, sobre aquella tierra malamente cuidada --porque no eso permitían--aparecían ramos de rosas rojas recordando a los allí asesinados.

Las víctimas tenían nombres y apellidos. Eran éstos:

Juan Iglesias, de Paniceres;Baldomero Suárez, de Bustió, Benito Martínez, de la Hueria Baxo; Alfredo González,de San Pedro; Pedro Pedrezuela, de Condueño, aunque de origen zamorano; Alfredo Vigón, natural de Bimenes y residente, en La Moral; Celestino García Suárez y su esposa Virginia Suárez, de La Arbeya; Tomás Montes del Fabariegu; Avelino Cepeda, palentino y casado en Tiraña, donde residía; Sara Corte, la Barria; Selina Valles además de la ya referida Virginia Suárez, que conformaron el trío de mujeres asesinadas aquel día; y en último lugar, José Díaz, más conocido por Casorra, que vivía en el Pareu.

La referencia es escueta y fría; los hechos fueron cruentos y despiadados. El suceso nunca se olvidó, a pesar de que, por lo que se sabe sobradamente, había que aparentar indiferencia o desconocimiento del suceso. Pero sin duda habría de resultar muy amargo saber quiénes habían sido los denunciantes y quiénes los que apoyaron el bárbaro crimen.

Quienes hoy acuden a rendir homenaje a la memoria de estos mártires son ya nietos, a excepción de Alfono Martínez, hijo de Benito Martínez, quien ya tiene muchos años. Emociona ver que los herederos nietos sienten en el alma la muerte de sus abuelos. Es decir, casi todos, pues hay que señalar que muchos de los asesinados ya no tienen familiares ni aquí ni en otras partes.


Abrazo entre dos hermanos, Isabel y Alfonso Martínez, hijos de Benito
Martínez, una de las víctimas de Tiraña.

Hoy Tiraña no tiene habitantes, como tuvo. Se está quedando desierto todo el valle.Hasta sus leyendas tienen tintes de tragedia y de fatalidades.Y por tener, hasta tiene dolosas situaciones de negación, como quien, habiendo perdido al padre entre estas víctimas, no acude nunca a honrarle y todo porque hoy no falta el pan para alimentarse. En Asturias o por lo menos en algunas partes suele decirse de alguien que está rafalfíau y refalfiá , esto es, el que se muestra altivo, presuntuoso, endiosado, olvidando que no siempre ha vivido así. Pero aunque hubiera sido, lo que no es comprensible es el abandono del padre asesinado. Triste historia que debiera contarse.




viernes, 4 de marzo de 2011

PASO DE ROMANOS


Tiraña, que tiene sus leyendas incluidas en las Antologías Labor, tal vez las más completas que se editaron en España, aparte de tales leyendas, de las que van extrayendo versiones diversas autores de poco fiar, tiene también su historia, igual que tuvo su vida y su razón de ser tiempo atrás. Hoy, sin embargo, como ya lo hicimos constar este blogger,es una valle carente de vida y de aliento. Sus poblados van quedando vacíos, tristes y apagados.Los habitantes que ayer hubo, han desaparecido. La muerte de una parte y la ausencia de otra, sentenciaron la triste realidad de Tiraña. Su desertización, si vale decirlo así, casi de forma absoluta.

Lejos quedan los tiempos romanos, o sea, cuando Roma, por el imperio de su fuerza y de su afán de conquista, avanzaba por todos los caminos habidos y por haber. En el valle del Nalón, según los historiadores, dejaron vestigios evidentes de su paso. Los accesos de entrada a la cuenca del Nalón, fueron por Tarna, donde hubo calzadas romanas,evidencia de su avanzar. También se dijo al valle del Nalón procedían del valle del Aller, de donde también se cuenta que hubo vestigios del paso de las legiones romanas. Y tanto si procedían de Tarna, al Sur, como más al Este, por Aller, tuvieron sus desviación por el Valle de Tiraña, hacia el Norte, para después, pasada la cresta de La Faya de los Lobos, volver a desviarse hacia al Oeste y buscar el mejor acceso posible hacia Gijia que era donde tenían su asentamiento base y que es donde hoy se asienta la actual Gijón.


Tiraña,pues, fue cuerda que unió por su territorio el paso romano con lo que fue o pudo ser. Las señales que hubo, jalonaron los hechos en este valle, hoy ya desaparecidas. Calzadas y mojones señalaban, todavía allá por las primeras décadas del siglo XX, que Roma también dejó claras muestras de su paso por aquí, hoy ya sin rastro ninguno. Se contó que por Villarín hubo hornos y crisoles donde algunos minerales eran tratados.

Pero donde se encontró evidencia de tiempos pretéritos fue en La Zorea, donde fue hallada un hacha de la edad del ¿bronce? Pues eso se dice y así consta en el Museo Arqueológico de Oviedo.
En el libro "Tiraña, Abril 1938" se trata una serie de temas acerca de este valle. Este libro, como otros que también hemos publicado, es nuestra aportación a esta parte en la que hemos nacido y vivido en los puñeteros tiempos de la Guerra Civil. Y no decimos de otros tiempos ni de otras cosas, porque hoy no da tiempo a más. Pero ya se dirán, que de Tiraña, por su historia y su leyenda, merece la pena seguir adelante.

martes, 28 de septiembre de 2010

MANOLIN VARELA VILA




Imagen de los alumnos dela Escuela de La Moral,en Tiraña,donde en primera fila y en el centro aparece Manolín Varela fácilmente identificado por serel más pequeño de todos.La imagen data de 1940-41

Allá por los años del 40 --y si usted no los ha conocido, pregunte a quien si los haya vivido, que ya verá--los niños de Tiraña apenas si iban a la escuela; con andar en busca de agrietas ya era bastante. Pero alguna vez se iba a la escuela de La Moral, donde lo primero que se hacía al llegar el maestro era formar, ponerse firmes y, brazo en alto, lanzar un "arriba España y un viva franco" que no quedaba ni un gorrión cerca. Eso sí, el maestro, de camisa azul, entraba serio en la escuela y, saludaba al retrato de Franco y del fundador de la Falanje, José Antonio. Por ritos y cánticos, todo podía ser. Pero no era.

Pues de aquel entonces, recordamos a un niño mucho más pequeño que los demás, posiblemente porque tenía menos años, pero también porque su estatura tendía a ser inferior al resto de los alumnos. Se trata de Manolín (al que familiarmente se le refería como "el patatu"), Manolín Varela Vila, que había nacido en Cartagena, de madre cartagenera y padre Asturiano y por más razones, de Tiraña. Como a este hombre,Onofre Varela, padre de Manolín, le coge la guerra en el bando republicano y en el acorazado "Lepanto", para salvar la vida, una vez acabada la contienda, no le quedó más opción que el exilio o la cárcel --o peor que la cárcel. Se va a México y en México tuvo un final poco claro, al poco de llegar y cuando tenía 33 años de edad.

Así, el padre conoció al hijo ni el hijo al padre. Manolín, que era un buen chaval, vivió mal, como entonces se vivía --o vivíamos casi todos. Estaba con sus abuelos paternos en el lugar conocido por El Palacio, y con su madre, Micaela, una guapa moza, simpática y trabajadora, sin ningún futuro en esta parte. Así que decide volver a su tierra de Cartagena en 1947, a los 8 años de haber venido a casa de los padres de Onofre, padre de Manolín, hasta que acabara la guerra y así establecer posteriormente una familia. Pero no pudo ser.

Nunca más volvimos a saber de Manolín. Y pasaron muchos años. Fue él quien, leyendo la revista ALTO NALÓN y viendo que le citaba, procuró dar con nosotros. Hacía más de 68 años que nos habíamos conocido y ese era el tiempo pasado sin saber uno del otro, ni saber de la mayoría de los alumnos de la escuela de La Moral, en Tiraña. Y un día aquel niño asoma y se identifica, a través del teléfono y desde su Cartagena natal. Fue en septiembre del 2010.

Para él, nuestro saludo desde este comentario. El, como nosotros, ya es jubilado; pero me cuenta algunas cosas, donde la salud no es completa. Diabetes, problemas de corazón, marcapasos...pero sigue comunicativo y jovial en su conversación...¡Ojalá que siga así mucho más!
Manolín Varela, actualmente

De él, porque vivió en Tiraña, quisiéramos hablar más, pero tampoco sabemos decir otra cosa más que nos ha alegrado saber de él.De aquel niño más niño que los demás, que vivió mal aquí y, cuando retornó con su madre a Cartagena, tampoco vivió una infancia mejor allí, sea este recuerdo de lejanos tiempos, de puñeteros tiempos -- de coincidencias y afectos.